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Cómo organizar el catálogo para que la gente encuentre
Un catálogo de ecommerce conviene organizarlo según cómo busca el comprador y no según cómo se organiza internamente el negocio. Ordenar por intención de compra, además de por tipo de producto, reduce la cantidad de clics necesarios para llegar al producto y mejora la conversión del listado.
Hay una diferencia entre tener los productos cargados y tener un catálogo. La primera es una tarea administrativa; la segunda es una decisión de negocio, y se nota en la conversión del listado.
El síntoma típico de un catálogo mal armado es este: los productos que más vendés están a tres o cuatro clics de la portada, mientras que la categoría con menos rotación ocupa el primer lugar del menú.
Organizás como pensás vos, no como busca el cliente
Casi todas las tiendas heredan la estructura de su proveedor o de su depósito. Categorías por marca, por tipo de artículo, por formato. Tiene todo el sentido del mundo desde adentro, y ninguno desde afuera.
Porque el comprador rara vez busca por la categoría en la que vos lo guardaste. Busca por el problema que quiere resolver, por la ocasión o por a quién se lo va a regalar. Nadie entra pensando “necesito un producto de la categoría difusores”: entra pensando “quiero que mi casa huela bien” o “necesito un regalo para mi hermana”.
La categoría por tipo de producto sirve a quien ya sabe qué quiere. La navegación por intención sirve a todos los demás, que suelen ser la mayoría.
Dos ejes, no uno
La solución no es reemplazar una estructura por otra, sino tener las dos conviviendo. El eje clásico por tipo de producto se mantiene, y arriba se suma un eje por intención, ocasión o problema.
En la práctica esto se implementa con etiquetas o atributos en cada producto, no duplicando el catálogo. Un mismo producto puede estar en una categoría y tener tres etiquetas de intención. Después esas etiquetas se vuelven accesos directos desde la portada y filtros dentro del listado.
| Rubro | Eje por producto | Eje por intención |
|---|---|---|
| Indumentaria | Remeras, pantalones, abrigos | Para trabajar, para entrenar, para salir |
| Hogar | Difusores, velas, textiles | Relajar, recibir visitas, regalar |
| Electro | Heladeras, hornos, lavarropas | Primera casa, familia grande, poco espacio |
Los filtros son parte del catálogo
Un filtro no es una función técnica, es una decisión editorial: estás eligiendo qué criterios le parecen relevantes a tu comprador. Y cada filtro que ofrecés y no se usa agrega ruido.
Tres reglas que funcionan bien. Los filtros tienen que reflejar cómo decide la gente, no qué campos tenés cargados. Nunca deben poder dejar el listado vacío. Y el orden por defecto del listado importa más que todos los filtros juntos, porque la mayoría no filtra nada: ordená por lo que más rota o por lo que mejor margen te deja, nunca por fecha de carga.
El buscador dice qué te falta
Si tu plataforma registra las búsquedas internas, ahí tenés una de las fuentes de información más honestas del negocio: son las palabras exactas que usa tu cliente, sin intermediarios.
Miralas cada tanto y prestá atención a dos cosas: las búsquedas sin resultados, que te dicen qué esperan encontrar y no está o está nombrado de otra forma; y los términos más repetidos, que son candidatos naturales a convertirse en categoría o acceso directo.
Reorganizar un catálogo no es glamoroso y no se ve en una foto. Pero es de las intervenciones con mejor relación entre esfuerzo y resultado, porque no necesita tráfico nuevo: hace que el que ya tenías encuentre lo que vino a buscar.